Isla Tortuga

Un blog de Nuria Vila: hip hop en los barrios de Caracas. Cine y revolución. Arte político

tesina completa de antropología: código de la calle y hip hop en los barrios de caracas

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Aquí podéis descargar la tesina de antropología sobre la politización del movimiento hip hop caraqueño en el contexto de la revolución bolivariana. Relación de esta cultura juvenil con los códigos manejados por los jóvenes en el barrio y en la prisión.

http://www.scribd.com/doc/8411234/Codigo-de-la-calle-y-hip-hop-en-los-barrios-de-autoconstruccion-de-Caracas

tiuna la gira, foto de piki figueroa

tiuna la gira, foto de piki figueroa

políticas de representación

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batman y robin

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Diciembre 8, 2008 a 4:16 pm

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A los hombre futuros: Brecht

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I
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?
Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
[estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.
Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
II
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
III
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.

Bertold Brecht es mi autor teatral favorito. Su periplo de huídas por el mundo empezó con la persecución de los nazis por ser Brecht un comunista convencido hasta que volvió a la Alemania, bueno, a una parte de ella, convertida ya en la RDA. Sus aportaciones al teatro de vanguardia fueron muchas, pero sobre todo fue su teoría y práctica teatral contra la dramática aristotélica la que puede darnos pistas todavía hoy sobre maneras de enfrentarse a la generación de escena o imagen para la transformación social. Para saber más  buscad en “Escritos sobre teatro” o en recopilaciones de sus textos.

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Octubre 7, 2008 a 7:09 pm

notas sobre guión por Godard

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Lo siento, no sé de dónde recuperé ésto, pero es un método de trabajo interesante:

Ahora sé mucho mejor qué es lo que debo hacer: primero escribo los momentos claves del film, lo cual me proporciona una trama en siete u ocho puntos. Entonces, cuando me viene una idea, sólo tengo que preguntarme a qué punto, a qué escena debo vincularla.

El decorado me ayuda mucho a encontrar las ideas. A menudo, incluso, parto de él. Ginebra era un decorado que conocía porque había vivido allí durante la guerra. Me pregunto cómo pueden disponerse los puntos de referencia después de redactar el guión. Hay que pensar primero en el decorado. Y con frecuencia, cuando un tipo escribe: «Entró en una habitación», y en ese momento piensa en una habitación que conoce, el film está hecho por otro que piensa en otra habitación. Esto lo desplaza todo. No se vive de igual manera en diferentes decorados. Yo vivo en los Campos Elíseos. Ahora bien, antes de A bout de souffle no había habido ningún film que mostrara el aspecto que tiene aquello. Como mis personajes ven ese decorado sesenta veces al día, yo quise mostrarlos dentro. Rara vez vemos el Arco de Triunfo en el cine, como no sea en los films americanos.

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Septiembre 30, 2008 a 6:00 pm

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A World Where Many Worlds Fit (Un mundo en el que caben muchos mundos)

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Una sección sobre el movimiento antiglobalización, comisariada por Oliver Ressler, para la Bienal de Taipei 2008

Gerschner

Gerschner

Un texto de Oliver Ressler traducido por Marcelo Expósito.

La frase Un mundo en el que caben muchos mundos remite a uno de los lugares comunes que el Subcomandante Marcos utiliza para referirse a las luchas zapatistas en la Sierra Lacandona de México. Desde su alzamiento en 1994, los zapatistas han estado luchando por un mundo menos jerárquico y más autónomo, en el que los procesos democráticos de toma de decisiones comprendan más opciones. Luchan contra el mundo realmente existente que se llama a sí mismo “democrático”, pero que consiste más bien en una sofisticada forma de organización oligárquica que funciona principalmente a favor de los intereses de las élites políticas y económicas. En otras partes del mundo, el palo con el que se golpea a quienes sueñan un mundo otro, no está tan a la vista. Pero esta condición de invisibilidad del poder puede cambiar de repente cuando éste se reúne en el marco de las cumbres del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el G-8. Las decisiones que en esos encuentros adoptan los líderes políticos y empresariales afectan a las vidas de la gente en todo el mundo; las negociaciones que allí tienen lugar se escamotean al escrutinio público, siendo ocultadas detrás de vallas y bajo medidas de seguridad masivas, protegidas por miles de policías antidisturbios. Tales reuniones se han convertido en un símbolo de la conformación antidemocrática e ilegítima del capitalismo global.

Con motivo de estas cumbres, se reúnen también singularidades individuales y colectivas de todo el mundo, con el propósito de expresar su oposición a la manera en que las decisiones globales se toman y se hacen efectivas. Estas movilizaciones que se dirigen hacia las cumbres globales constituyen las apariciones públicas más visibles de un nuevo movimiento, cuyo nacimiento, de acuerdo con casi todos los relatos, tuvo lugar con las acciones que se ejercieron en contra de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Seattle (1999).

Los acontecimientos de Seattle iniciaron un tipo de resistencia y protesta en los centros del capitalismo que demostró ser suficientemente fuerte como para hacer cancelar la cumbre de la OMC ese año.

Desde entonces, el movimiento global ha hecho su aparición en cada encuentro del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio o el Foro Económico Mundial, excepto en los casos en los que los políticos, asustados, decidieron juntarse en montañas o desiertos, o protegidos por dictaduras, para evitar que el disenso se hiciera público con motivo de sus cumbres, pensadas originalmente para publicitar su poder. Aunque este movimiento es el primero verdaderamente globalizado, se lo describe habitualmente como movimiento “antiglobalización”; pero resulta más cabal denominarlo “movimiento de movimientos”.

En las manifestaciones, contracumbres y bloqueos llevados a cabo por el movimiento, muchos individuos y colectivos participan: mediactivistas, ejércitos de payasos, bloques rosas, bloques nudistas, bloques negros, anarquistas, socialistas, trotskistas, miembros de redes como ATTAC, activistas por los derechos humanos, feministas, migrantes, indígenas, artistas y un largo etcétera. Muchos y muchas activistas transitan entre varias de esas identidades. Todas esas singularidades producen sus propias imágenes: diferentes pancartas o eslóganes que constituyen su apariencia pública y que no sólo las representan, sino que además coadyuvan a efectuar bloqueos eficaces o a producir espacios. De esta manera, tales espacios son tanto de representación como de acción; en el mejor de los casos, también se expanden hacia otras áreas, como los entornos locales de los propios activistas. Este nuevo sujeto social, al que a veces se alude con el término “multitud”, construye redes que se organizan horizontalmente, y tiene en mente una transformación radical de la sociedad.

A World Where Many Worlds Fit es una exposición que tiene la intención de presentar, mediante una variedad de prácticas artísticas, al movimiento global como un ejemplo de inteligencia colectiva; busca también funcionar como “un espacio para pensar”. Una docena de artistas participan en el proyecto, que muestran un fuerte compromiso con los movimientos sociales y no adoptan en relación a éstos una posición “neutral”. Muchos de los trabajos que se incluyen en esta sección ponen el foco sobre ciudades que han llegado a ser conocidas en años recientes por las manifestaciones, contracumbres y/o bloqueos que en ellas han tenido lugar, y cuyos nombres sirven ya como indicadores que sintetizan tales acontecimientos: Seattle, Praga, Salzburgo, Génova, Buenos Aires, Gleneagles, San Petesburgo o Heiligendamm. Esta exposición se puede entender también como una especie de trayecto que se detiene en varios de los pasos más importantes que ha dado el movimiento de movimientos.

Que esta globalización de la resistencia tenga éxito o no en el futuro, dependerá de si logramos movilizarnos frente a las próximas cumbres para mostrar nuestro disentimiento y nuestro deseo de crear otros mundos. Tal y como resume Tadzio Mueller en el vídeo What Would It Mean to Win? (¿Qué significaría ganar?, de Zanny Begg y Oliver Ressler, 2008), resultaría esencial para el movimiento global desarrollar una estrategia anticapitalista crítica convincente dirigida a luchar contra el cambio climático, como un tema central de importancia mundial que actualmente instrumentaliza el G-8 para legitimar públicamente sus reuniones; una estrategia que “plantee la cuestión de la propiedad y la lucha de clases”, y “hable de la trasformación social colectiva”. Si somos capaces de introducir una agenda de este tipo en el debate público, el movimiento de movimientos podría seguramente jugar un papel importante en el paisaje político de la década posterior al próximo encuentro del G-8 en Maddalena (Italia).

Obras en la exposición

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Historia de vida de Doggy

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Caracas febrero 2008
Doggy tiene 32 años, vive en el barrio de La Vega. Es moreno de piel, delgado y fuerte. No viste como rapero, bueno, a veces lleva gorra, pero ni siquiera de lado. Forma parte del grupo de hip hop conciencia Área 23, junto con Chamán, Franco y Máster. Todos trabajan para Ávila TV, donde Doggy elabora noticias para “Caracas, Directo”, un noticiero metropolitano.

Incluyo el texto completo de su historia de vida y un tema suyo porque considero que resume muy bien algunas cuestiones esenciales para comprender los “valores subculturales” del hip hop en Caracas y su relación con la revolución bolivariana.

música, una composición de Doggy
título: dicen

La muerte para mí / se ha convertido ya en un chiste / los buenos sentimientos / en mi mente ya no existen / la compasión / sólo es pérdida de tiempo / y mucho más claro que el agua / así expreso lo que siento / con menos de 10 años / entré a esta selva de cemento / y comprendí que si eres pobre / lo que te sale es excremento / pura mierda es lo que he visto / y así que si esto es el infierno / ya estoy listo, socio / son muy pocas las personas / que dan un trato cordial / lo que siempre es persistente / es el rechazo social / si haces algo bueno / para el mundo eso es normal / si cometes un error / ya eres otro criminal / un recuerdo imborrable / de mi mente fue mi infancia / las pistolas, mariguana / y caminar con arrogancia / en la escuela donde estuve yo / era el único ladrón / porque era pobre era de un cerro / y tenía cara de huevón / a veces iba a clase / burda de asustado / porque era menos el tiempo de clase / que el que pasaba castigado / algo como esto / es lo que pasa en la vida / el ser de barrio te corta el paso / por las grandes avenidas / todas estas cosas / dieron un vuelco en mi mente / desde muy pequeño / aprendí a ser delincuente / las cosas que quería / debía tenerlas por la fuerza / andaba por la calle / con una arrechera inmensa / por eso es que la muerte / a mí me causa risa / me da lo mismo morir lento / que morir deprisa

dicen que más vive
el que es más fuerte
yo pienso que más vive
el que tiene más suerte (estribillo)

No es lo mismo crecer / con un cuello blanco / que crecer corriendo / con un par de asaltabancos / el hijo de un tigre / siempre nacerá rallado / y a los tipos como yo / quieren tenerlos encerrados / no quieren que digas / lo que siente tu corazón / mucho menos si lo dices / frente al micro-fón / estas son las confesiones / de una persona pobre / que en vez de aprender el juego / aprendió a batir el cobre / por eso es que permito / que la sangre fluya / porque igualmente siempre corro / frente a una patrulla / fueron estas cosas / las que mataron mi nobleza / como ponerle a un hombre / un arma en la cabeza / por una persona adulta / nunca sentiré tristeza / corren a un niño con hambre / tomándose una cerveza / esta vida si te enseña / a recibir coñazos / pero tú eres el malviviente / si devuelves el carajazo / por eso existe la droga / por eso existen las armas / para mantener tu cuerpo / aunque pierdas tu alma / mucha gente al vivir / le resta importancia / porque al corazón de un barrio / nunca están las ambulancias / así es que me he criado / con tanta malicia / porque para los pobres / nunca llega la justicia / y morirse de hambre / son tantos los que he visto / aunque por este asunto / fue que vino Jesucristo / para librar a todos / de los malos pensamientos / y parece que su esfuerzo / se ha marchado con el viento / son tantas las conclusiones / a las que he llegado / que me confieren el poder / para dejar este legado / de mi clase social / siempre estoy atento / me da igual morir suave / que morir violento

Estribillo

Mirando hacia el cielo / me ha tocado dormir / esperando la lluvia / que se ve venir / pensando tantas cosas / para subsistir / lo que nunca he pensado / es como dejar de existir / pero la rabia sigue / porque no existe la igualdad / y en mi mente crece y crece / cada día más maldad / hoy en día me pregunto / por qué me tocó la calle / y me doy cuenta / para que escriba / todos los detalles / aunque yo los escriba / nada cambiaría este mundo / yo seguiré siendo la rata / del malandro inmundo / esto no es todo compañero / esto lo vi solo en mi infancia / cuando a penas era un niño / repleto de ignorancia / pero hoy en día es diferente / porque el tiempo pasa / me da lo mismo morir en la calle / que morir en casa.
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Código de la calle en los barrios de Caracas

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Sobre un trabajo de campo realizado en un gueto negro de Filadelfia, Elijah Anderson desarrolló el concepto de “código de la calle” que describía como “el conjunto de prescripciones y proscripciones, de reglas informales, de comportamientos organizados en torno a una búsqueda desesperada de respeto que gobierna las relaciones sociales públicas, especialmente la violencia, entre muchos de sus residentes, particularmente los chicos y chicas jóvenes”3. La posesión de respeto – y la amenaza creíble de venganza– son altamente valiosas en tanto que “protegen” a las personas de la violencia interpersonal de la calle quizás de una manera un tanto paradójica (1999:9-10).

Sobre esta definición hay que resaltar el hecho de que este código se aplica al comportamiento público –aunque se manifieste también en el ámbito privado donde existe, no obstante, mayor espacio para la negociación– y que es normativo sólo para un segmento de la comunidad, fundamentalmente para los varones jóvenes aunque haya un reverso femenino con un nivel de exigencias de carácter distinto. En tanto que el código supone una racionalización de las agresiones para manejar los encuentros violentos de una forma regulada podríamos decir que sirve para negociar el intercambio en público. Los bienes intercambiados: violencia física a cambio de respeto (1999:34).

Bourgois habla de un concepto parecido que denomina “cultura de calle” y aunque no se centra como Anderson en su descripción, esta noción atraviesa todo el interesante trabajo recogido en “In search of respect: selling crak in el barrio” (2003 [1996]). Bourgois la define como una “compleja y conflictual red de creencias, símbolos, modos de interacción, valores e ideologías que han surgido en oposición a la exclusión por parte de la sociedad dominante. La cultura de la calle ofrece un foro alternativo para la dignidad personal (…) Esta “cultura resistente de la calle” no es un universo coherente y consciente de oposición política, sino un espontáneo set de practicas rebeldes que a largo plazo se han configurado como un estilo de oposición. Irónicamente, la sociedad dominante a través de la moda, música, cine y televisión, finalmente recupera y comercializa muchos de estos estilos callejeros, reciclándolos como cultura popular (2003:8).

definición código decente

Para Anderson, el código de la calle compite de alguna manera con lo que él llamará “código decente”, que proviene de los valores de la clase media, o sistema de valores “mainstream” y que llega a los suburbios fundamentalmente en su cara más burda y simplificada a través de los medios de comunicación. Aunque también son los valores transmitidos a través de la escuela, siendo ésta la única fuente que señala el autor de penetración del entramado simbólico de los habitantes de los suburbios por parte un código que se supone hegemónico y que por tanto, en principio, tendría muchas otras formas de impregnación además de los medios (1999:35-37). En principio el código decente convive en el suburbio junto con el código de la calle y muchas veces en competencia con él. Con respecto a estos dos polos entre los que ciertamente se dan interacciones, Anderson, como Bourgois, ve en el código de la calle un componente de “cultura de oposición” ya que en parte queda definido como negatividad por confrontación con muchos de esos valores hegemónicos (1999:35-37). Oposición porque lo marginal, lo exterior, lo otro del modelo de clase media supone la constatación de una subordinación. En este caso, los que no han conseguido cumplir su parte del “sueño americano” son los fracasados, los excluidos, y normalmente son presentados ideológicamente como culpables e su propia situación. Es fácil en estas condiciones concebir un sistema de valores que se oponga al dominante y bajo el cual se redefinan los términos de éxito-fracaso y el ser digno o no de respeto. Leer el resto de esta entrada »

El código de prisión en Venezuela:Visita a Yare

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En este artículo se analizan los códigos de relación propios de las cárceles venezolanas que se edifican sobre los códigos de hombría que rigen ya de alguna manera entre los jóvenes del barrio y que regulan el intercambio de violencia que estructura las relaciones sociales en la prisión.

La cárcel es un cementerio de hombres vivos. Cross-T
prisión el junquito actualmente cerrada

prisión el junquito actualmente cerrada

visita a Ratablanca
24 de febrero de 2008
Hay como más de una hora de camino desde Nuevo Circo en camioneta. Allí suben las mujeres cargadas con bolsas, niños, comida y bebida que preparan para sus familiares y novios. Es temprano, antes de las ocho de la mañana, caras sufridas, todas saben lo que les espera, y aunque es probable que tengan ganas de ver a sus hombres, el día será duro, cruel a la vista y al corazón, humillante con los guardias, cansado por lo largo del viaje. Hoy acompaño a Vilma a la prisión de Yare en Venezuela que va a visitar a su hijo Miguel alias Ratablanca, un rapero a quien he dado clases de vídeo y con quien he trabajado en un documental junto con la gente del colectivo cultural Tiuna El Fuerte, de Caracas1. Si no consigue algún beneficio penitenciario como el traslado a un centro de desintoxicación, Miguel tendrá que pasar en la prisión el resto de la condena por asaltar a un taxista, dos o tres años más.

Al llegar nos escriben un número con rotulador negro en el brazo, yo soy el 494, un cálculo por la cola y por la hora nos hace aventurar que el número de visitas puede alcanzar fácilmente las 600 más los niños. De nuevo otra cola al sol para esperar turno, y al final dos sellos en los brazos.

La cola de las visitas masculinas, es casi inexistente. Los hombres a penas visitan a los hombres en la prisión. En la cola de las mujeres se habla de las normas sobre la comida, si hay que abrir o no los panes, qué hacen con la mantequilla los guardias para saber si oculta algo… Al final, y por la disparidad de experiencias, concluimos que el proceso de requisa es, hasta cierto punto, arbitrario. Alguien explica que a una mujer le encontraron balas en la comida. Otra protesta por tanto registro, para qué buscarnos armas o prohibirnos traer un jersey si la cárcel está llena de las más variadas armas y drogas absolutamente a la vista. Todas en la cola asienten, y supongo que la respuesta flota en el aire: para que sean los propios guardias los que se las proporciones. Tenemos tiempo de hablar, estamos casi una hora haciendo cola, que más los registros de la comida y los corporales nos lleva entre hora y media y dos horas entrar en la prisión. Ante la presencia de una novata, yo, las mujeres se complacen en explicarme experiencias, propias y escuchas. Yo, después de oírlas, casi deseo que no lo hubieran hecho, sólo me pone más nerviosa. Sobre todo, los relatos de una señora de unos cincuenta años de pelo negro surcado de canas. Ella estuvo retenida como rehén durante once días dentro de la prisión durante un motín. Otras cosas les pasan a las visitas, las más horribles: un bebé violado y una mujer y su hija muertas por la explosión de una granada. Cuál fue la reacción de los presos: uno de los autores de los hechos fue “picado en pedacitos de este tamaño”, explica la mujer separando un poquito el pulgar del índice. Luego me vuelve a explicar la historia de un recluso a quién cortaron la cabeza y después de arrancarle el corazón se la metieron en el estómago. Según ella, se la contó un guardia, yo ya la había oído y no me la creí, pero las organizaciones de derechos humanos cuentan historias parecidas. Cuentos para no dormir, que pueden coger forma cualquier noche inquieta en el infierno de Yare. La mujer canosa lleva nueve años visitando a su hijo. “Te vas endureciendo”, comenta Vilma, “para sobrevivir”.

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Septiembre 17, 2008 a 9:57 am

Caracas, barrios, imaginarios y revolución

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“Durante la dura recesión que empezó a partir de la segunda mitad de los 80, un taxista me comentaba: hay tanto hierro en las rejas de Caracas que con él se podría pagar toda la deuda externa.”

Eduardo Rothe


“Las poblaciones, enormes barrios marginales en las ciudades mayores de Chile, son en cierto modo territorios liberados –como la casbah de las ciudades árabes– cuyos habitantes curtidos por la pobreza han desarrollado una asombrosa cultura de laberinto. La policía y el ejército prefieren no arriesgarse sin pensarlo más de dos veces por aquellos panales de pobres, donde un elefante puede desaparecer sin dejar rastro, y donde tienen que enfrentarse con formas de resistencia originales e inspiradas, que escapan a los métodos tradicionales de represión.”

Gabriel García Márquez

La aventura de Miguel Litín clandestino en Chile.

26 de mayo de 2007, Caracas. Una plaza del este de la ciudad es tomada por la oposición. La protesta es contraria a la decisión del gobierno chavista de no renovar la concesión a un antiguo canal de televisión (RCTV), cómplice del golpe de estado que intentó sacar del poder al presidente Chávez en el 2002. Una clásica marcha opositora donde todo está perfectamente escenificado, aún más esta vez, donde los protagonistas son actores y actrices de telenovela, presentadores y periodistas famosos que se turnan en el escenario para lazar consignas emocionadas sobre la libertad de expresión y contra la “dictadura” en marcha que les deja “sin trabajo y sin voz”, según sus palabras enunciadas entre lágrimas.

De pronto la presentadora ruega dejen paso a un “compañero periodista del canal 8″ que se ha acercado a cubrir el acto, al parecer, el cámara del canal estatal ha sido empujado y pateado cuando intentaba registrar el acontecimiento. Como el acto es por la democracia, el cámara pide el micro y nerviosamente con palabras entrecortadas solicita respeto para su trabajo, por él y por lo que representa: “soy chavista” proclama. Su camiseta es roja, pero además, el corte de pelo le delata, el bigote le delata y sobre todo la escasa educación, adivinada en sus palabras que no salen fácilmente y enunciadas con acento del oriente del país. Los que le escuchan en ese momento llevan gorras de diseño y buenos cortes de pelo, son blancos la mayoría, educados, aún más, son guapos y limpios, son clase media. Con la patada en el culo patean algo más que a un cámara de televisión gubernamental, el hombre representa a todos los que hasta la llegada de Chávez al poder en 1998 quedaban fuera de los medios de comunicación. Lo que RCTV era: el salón de la clase media, blanca y banal, negaba lo que la mayoría de Venezuela es: la Caracas que les avergüenza de los barrios pobres, los campesinos sin tierra, los indígenas olvidados. Venezuela está viviendo una transformación política profunda y una confrontación visceral que se vive con intensidad variable pero cotidianamente. Y el principal escenario es la capital, que concentra a un 86% de la población total (Grava, 2001:2). La configuración de Caracas es similar a la de otras ciudades latinoamericanas donde predominan la fragmentación y la informalidad en el crecimiento urbano, que se realiza fundamentalmente a través de la autoconstrucción. Favelas, casas de ranchos, barrios, cerros, villas miseria o ciudades perdidas son los distintos nombres que se usan en Latinoamérica para definirlos, y que acogen la mayor parte del crecimiento urbano a escala planetaria (Davis, 2006:5).

En Caracas su despliegue dentro de la configuración urbana, representa un reflejo material del conflicto político. Es la llamada “ciudad dual” que no es sino la plasmación física de las profundas desigualdades sociales y que resulta omnipresente1. La forma de la ciudad, enclavada en un valle relativamente profundo, hace que sean escasos los lugares desde los que no se divisan algunas de las casas de ladrillo que han ido escalando las lomas de las colinas que la rodean. En ellos habitan los exiliados de la economía formal, aunque el término “marginal” ya no sirve para definirlos, más de la mitad de la población habita en barrios (Lacabana, 2005) y a medida que crecen, los sectores formales del urbanismo y la economía se reducen. Leer el resto de esta entrada »