CHÉJOV: UNOS BUENOS ZAPATOS Y UN CUADERNO DE NOTAS
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: Como hacer un reportaje
En 1890 Antón P. Chéjov viajó a la isla de Sajalín, en el extremo occidental de Siberia, donde el gobierno de zar deportaba a los condenados a trabajos forzados, con vistas a su tesis doctoral en medicina. El libro, que nunca se aceptaría como tesis tenía por nombre: “La isla de Sajalín” y se convirtió en la primera obra sobre la historia de una colonia penal. Aquí tenéis unos cuantos consejos de Chéjov que iba articulando a medida que investigaba y de su correspondencia personal y que han sido extraídos del libro de Piero Brunello, un investigador de su obra: http://www.albaeditorial.es/libro.asp?idlibro=605&idcol=1&idsubcol=1
SOBRE LA BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA
1- Describir los pasajes para los que no es necesario un trabajo de campo, utilizando lecturas, fichas y resúmenes; examinando los mapas, describir cómo se ha representado un territorio a lo largo del tiempo:
(EL TERRITORIO, EL LUGAR, LOS MAPAS, LA TOPOGRAFÍA)
VIAJAR, OBSERVAR, ENCUESTA
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Sobre el documental: “Presunto culpable”
“En 2011, el documental “Presunto culpable” recauda 78 millones 126 mil 439 pesos, convoca en cines a un millón 687 mil 763 espectadores, vende 40 mil dvds en tiendas y otras decenas de miles más en piratería. Por primera vez en la historia, el poder judicial solicita la suspensión de una película en circulación, posición revertida casi inmediatamente por la acogida y la aceptación que ya ha suscitado.”
Give us a human story…
Rafeef Ziadah: “Nosotros enseñamos vida, señor”
Un poema sobre el periodismo en busca de “historias humanas” que no sean “políticas” para hablar del genocidio palestino… (con toda la fuerza de la poesía brechtiana)
Racismo e imaginario infantil
Experimento que visibiliza el racismo encarnado en el imaginario de los propios niños tanto blancos como no blancos.
“Niños de colegios públicos y privados. Edades entre 6 y 10 años. Todos dijeron lo mismo: Les gustaba más el muñeco blanco que el negro. Todos le atribuyeron características negativas al juguete de color. Este sorprendente video fue hecho por Consejo Nacional para prevenir la Discriminación en México, en una fuerte campaña contra el racismo. Luego de realizar el estudio grabado, los niños junto a sus padres participaron en un espacio de reflexión. Para más información ver cuenta de Twitter @RacismoenMexico”
Aquí el vídeo en el que parece basarse, algo más antiguo y situado en los EEUU:
Informe: documental interactivo. Con la realidad sí se puede jugar: M. Yáñez
Leer en sitio original: embed.at

Bajo la montaña de neologismos terminados en «-media» (multi, hiper, cross, trans…), a la que llevamos subidos los últimos años, está emergiendo sin demasiado ruido un artefacto, el documental interactivo, que así dicho es difícil de imaginar para quien nunca haya visto ninguno, pero que promete ofrecer los mejores debates sobre qué es o no interactivo y qué es o no documental. Para empezar tiene algo muy bueno, y es que se está produciendo mucho más de lo que se está discutiendo en academias, blogs o eventos ad hoc. No podemos decir lo mismo de otras buzzwords que parecen generar más expertos que creadores. Aún así, como veremos a continuación, habrá mucho que discutir y mucho que preguntarse ante un género que parece concentrar en su corpus todos los elementos y problemas clave de las narrativas digitales de este inicio de siglo.
El primer congreso internacional sobre documental interactivo es todavía muy reciente. Se celebró el pasado 25 de marzo en Bristol bajo el nombre i-Docs, organizado por una de las personas que a día de hoy más sabe o quiere saber sobre este particular, la investigadora Sandra Gaudenzi. Su web Interactive Documentary trata de hacer inventario y comentar la actualidad del documental interactivo, mientras comparte el proceso de elaboración de su tesis del mismo título, colgando los capítulos a medida que avanza. El trabajo es muy interesante, quizás porque estudiar el documental interactivo es estudiar y confrontar todos los puntos calientes de la narración multimedia de los últimos años, y poner en situación todos los trabajos que quepan en este concepto, desde los más arties hasta los que empiezan a brotar con mayor vocación industrial. Porque tipos de i-doc hay muchos, y para delimitar el campo de trabajo recomendamos el estudio del catalán Arnau Gifreu, que también estuvo ese día en Bristol presentando sus propuestas de definición y taxonomía.
Lo más importante del empeño de Sandra Gaudenzi, que además imparte sus conocimientos de la materia en la Universidad de Goldsmiths en Londres, es que ha logrado crear cierta comunidad de interés en torno al tema, reunida ese día en Bristol, y que al tiempo ha empezado a conectar conceptualmente obras de muy diversa naturaleza, unidas por el uso de la interactividad y la no ficción.
Pero en los tiempos que corren, ¿qué no tiene un poco de interactividad o de no ficción? ¿Es el documental interactivo el saco en que meter todos los artefactos x-media creados en los últimos años, incluidos los fotoensayos, los reportajes multimedia de los periódicos, las visualizaciones de datos, los mapas de imágenes y las líneas de tiempo, los docu-games, los videoblogs o realmente cualquier cosa? Por otro lado, ¿no le debemos a la larga tradición del documental de cine o de televisión adjudicarle en la nueva era sólo aquellas obras que, por así decirlo, al menos se parezcan a un documental?
En su “An Interactive Documentary Manifesto”, los portugueses André V. Almeida y Héitor Alvelos desconfían de la tendencia actual a llamar «documental» a cualquier pieza de no ficción que podamos ver en internet. Y advierten de cierto abuso semántico del término, que hace que las altas expectativas que puede generar la mezcla de dos palabras de moda como son interactivo y documental se nos derrumben al ver que muchas veces estamos hablando de «piezas multimedia más cercanas al Powerpoint que al cine». Así que tratemos de poner el listón un poco alto, o al menos tengamos precaución, amigos entusiastas del new media.
En último término, y poniéndonos pejigueros, ¿no es «documental interactivo» un oxímoron? ¿Hasta qué punto una obra cuyo máximo valor es el punto de vista de su creador se puede dejar en manos de los usuarios? ¿Es interacción lo mismo que participación? ¿Es esto nuevo o ya había documentales interactivos antes de que se inventasen?
Cómo darle la vuelta a un desalojo:
Hasta los policías se rien al ir a desalojar esta “acampada” en un parque público de Melbourne!!
